Por Qué Yo y Para Qué

Podemos entender la vida como un camino de constantes cambios, donde integrar las experiencias y enseñanzas que nos ofrece será indispensable para tener un crecimiento emocional y personal. El cual nos dará las fuerzas y herramientas que nos permitirán afrontar las situaciones, desafíos, conflictos y éxitos que nos plantee la vida y aprender de ella.

Es importante que comprendamos que hemos venido aquí a vivir las emociones de una forma natural, sin dramatizar, ni exagerar o manipular las situaciones o recuerdos que tengamos sobre lo sucedido. Con esto debemos entender que estar triste, sentir desapegos  o apegos, rabia, celos, etc. es tan natural como existir y ser humano. Aprender a expresarte te permitirá integrarlas e ir aprendiendo de ellas, como por ejemplo que es la ira, que significa sentir celos, porqué, cuando y qué siento cuando me enfado, qué me lo provoca y cómo evitarlo cuando haga falta… Conocerse a uno mismo es la base para acercarte al resto del mundo desde la asertividad y la conciencia de saber que somos uno con el resto.

¿Por qué yo y para qué?” hace referencia a todas esas veces que las personas, incluso yo, hemos necesitado o necesitamos ayuda porque: o no sabemos, o no queremos reconocer todo lo que tenemos en la cabeza, o escondemos por vergüenza, lo que hicimos o hemos permitido que hicieran en nosotros o hacia otros. ((Voy a intentar hacer de esto un resumen lo más simple posible para que se pueda entender.)) Entonces es ahí cuando es necesario hacer un parón en nuestra rutina y mirar hacia dentro. ¿Qué sientes dentro de ti? ¿Qué es lo que escondes? En estas ocasiones, y de echo en la mayoría de ellas, los porqués nos permiten entender desde la mente lógica porqué pasó y poner por un instante en orden nuestra cabeza. Por eso mismo siempre necesitamos porqués, pero no los utilices para evitar reconocer que necesitas hacer cambios en tu vida, sino que sea un impulso que te ayude a esclarecer tus dudas. Hay casos en los que personalmente invitaría a saltarse este paso de los porqués y es cuando ves que con ellos justificas el comportamiento de los demás o incluso el tuyo. Entonces pasa a la acción.

En nuestras terapias evidentemente seguimos unas pautas que se adaptan siempre a la persona según nos explica y por como la vemos nosotros energéticamente y emocionalmente y del conjunto de todo hacemos un trabajo para la persona y con la persona. En definitiva…MOSTRARLE LA REALIDAD y abrirle la conciencia de lo sucedido… Remordimientos, culpas, enojo, celos, miedos, ira. Entonces, podemos hacer dos cosas: o afrontar, o huir y estar toda la vida escondidos lo cual es más cansado y costoso que afrontar nuestros miedos internos. De los contrario vamos a cargar con esas emociones y estados de ánimo largo tiempo hasta que ya no puedes más: o estallas como la pólvora o te hundes en tu mudo de oscuridad.

Si cuando lo sientes duele es motivo suficiente para que importe.

Cuando uno esta buscando su Yo interior el sentimiento de soledad es común. Usualmente se buscan lazos que nos unan a personas con las mismas experiencias para que nos comprendan y sentir que nuestro dolor no solo es nuestro, sino que es compartido, pero…Lo que te pasa a ti es exclusivamente tuyo, solo te pertenece a ti y es lo que te hace ser tu. Un ser único. No le pasa lo mismo a tu amigo, al vecino, ni a la persona que te dice que sí a todo. Sé consciente de que sientes y quien eres para seguir tu camino hacia tu destino. Afrontar ese camino solo es vital para encontrarte contigo. Los terapeutas ayudamos a reconducir, a escuchar, a guiar, mostrar y enseñar para que ese camino, que es solo tuyo, tengas unos hombros donde apoyarte y descansar.

Dime… ¿Qué pasa cuando te ponen delante la peor versión de ti mismo? Hasta que no nos ponen delante lo peor de nosotros viene cuando nos justificamos casi eternamente, como si el mundo tubiera que entender nuestro dolor y porque reaccionamos de esa forma… mayormente decimos: el otro tiene la culpa, empezó él, me puso al límite… que tal y que cual. Eso no nos exime de nada. Aprenderemos en este blog, entre muchas otras cosas, como funcionan las excusas y porqué nos ponemos tantas también a los demás justificando ciertas actitudes.

Con esta entrada me gustaría abrir, aunque sea solo un poco, la consciencia sobre nosotros y cual es el motivo de nuestra conducta. Añadir que, siempre en nuestro camino de vida, vamos a necesitar al apoyo, la ayuda y la compañía de las personas que más confiamos para seguir hacia delante y eso no nos hace más débiles o personas menos respetables. Reconocer, aceptar e integrar son cualidades muy valiosas y escasas que nos permiten mirar el miedo de frente y saber que ante cualquier situación… uno es responsable de sus actos.

Entonces… ¿Qué mejor lección que aprender de nosotros mismos? de tus vivencias y experiencias que te han llevado hasta donde te encuentras ahora ya sea para bien o para mal. Eso siempre va a formar parte de ti. Date las oportunidades que haga falta para aprender de ellas y que formen parte de tu pasado de una forma equilibrada e íntegra.

No sirve dar la espalda a los problemas, huir, cambiar de ciudad o país. Tampoco enfadarte contigo mismo ni buscar un culpable de lo sucedido. Te darás cuenta que para que tu mundo exterior esté en orden, primero tienes que encontrar un orden interno y eso requiere trabajo. Un trabajo nada fácil que requiere saber que lugar te estás dando a ti mismo y cual a los demás, quien son las personas que te aman y van estar a tu lado.

Así como sientes piensas, así como piensas actúas y así como actúas sientes. Convirtiendo este patrón en una espiral de vibraciones. Fíjate en esta cadena donde todo está conectado y deben respetarse para estar en armonía uno con el otro. Del primer escalón hasta el más alto son importantes. Dar valor a los pequeños actos y apreciando lo que muchos no observan, hace que te sientes incomprendido y solo, pero no por eso vales menos.

Conseguir el equilibrio ASÍ COMO SIENTO-PIENSO-ACTÚO no es fácil. Hay condicionamientos y patrones tanto mentales como emocionales que nos dificultan, derivados de experiencias vividas, máscaras sociales que nos ponemos por miedo a mostrar como sentimos y lo que nos hace estar vivos, lo que nos han enseñado desde pequeños, lo que escuchamos en la televisión, familiares… Y el motivo básico y de los más importantes que dirige todos nuestros propósitos, que existe porque debe existir para ir creciendo y conseguir, poco a poco, superarnos. EL MIEDO junto con el AMOR son dos energías que lo mueven todo.

Imagínate… una mente y un corazón donde no exista el miedo. Estaría perdido en la nada. Ahora otra mente y corazón sin miedo a tener miedo y a sentirlo… esa Alma abre caminos y derrumba barreras aunque su paso pueda ser lento será seguro y constante.

Conocerte es conocer a los demás y ejercer una mayor comprensión y conocimiento ante las situaciones.

Todo lo que somos nos pertenece a nosotros y nos define: cuando odiamos, cuando amamos, cuando callamos, cuando hablamos y como lo expresamos, cuando mentimos y cuando decimos la verdad, cuando permitimos y cuando negamos, cuando nos enfadamos y cuando perdonamos…

Entonces… ¿POR QUÉ YO Y PARA QUÉ? Para tomar conciencia a aprender a decir Sí cuando quieras decir sí y decir NO cuando quieras decir no. Responder por nosotros mismos y saber expresar lo que sentimos con claridad; sabiendo lo que queremos decir y la intención con la que lo decimos. ¿Para qué? Para mostrarnos tal cual somos, perfectos por ser imperfectos, como son nuestras virtudes y defectos, sintiéndonos cómodos sabiendo quienes somos y como somos. Buscando ser un poco mejor de lo que fuimos ayer.

Aunque hayamos aprendido a disfrazar nuestras emociones con palabras bonitas o risas fingidas, nuestro YO interior nunca miente y hay que hacerle caso.

Siempre vamos a sentirnos tristes durante nuestra vida, de la misma manera que vamos a estar felices durante nuestra vida. Hay un tiempo para cada cosa y ese tiempo es importante que se lo des a todo lo que importa. Incluso un tiempo para ti mismo.